de un docente en el que se quejaba de cómo se estaba llevando a cabo el Plan de Plurilingüismo, al parecer, 'sólo' por parte de la Consejería de Educación.
A pesar de que, como él mismo indica, hay muchas cosas mejorables (como en casi todos los aspectos y sectores educativos), coincido con su perspectiva y quisiera hacerla llegar a la comunidad educativa de nuestro IES Francisco Ayala, para hacerla participes de la misma y pedirle la máxima colaboración para lograr los mejores resultados posibles.
Mi nombre es Antonio Reyes Gómez, soy profesor de Formación Profesional en el CPIFP Hurtado de Mendoza (Granada). Desde 2007 soy el coordinador del Programa Bilingüe de nuestro Centro. El motivo del presente email es relativo a a una información aparecida en su diario a finales de Septiembre relativa a la experiencia profesional de un profesor de filosofía bilingüe en un Instituto de Huelva, me gustaría tuviese a bien leer la siguiente carta que a título personal le escribo.
Es cierto que el bilingüismo es una cuestión compleja que no ha dejado indiferente a nadie en los más de diez años de andadura que lleva en el sistema educativo público andaluz.
Cuando uno lee los comentarios de compañeros/as docentes que se quejan del bilingüismo en las aulas andaluzas, no puedo dejar de preguntarme si eran conscientes de en lo que se metían, porque a fecha de hoy no conozco a nadie que haya sido obligado a dar clase en la modalidad bilingüe. Corríjanme si me equivoco, pero las cuatro formas de impartir clase en bilingüe son:
-Concurso de traslados.
-Recolocación.
-Habillitación provisional para cada curso escolar.-Colocación de efectivos (interinos en bolsas bilingües para que nos entendamos)
Cuando uno lee los comentarios de compañeros/as docentes que se quejan del bilingüismo en las aulas andaluzas, no puedo dejar de preguntarme si eran conscientes de en lo que se metían, porque a fecha de hoy no conozco a nadie que haya sido obligado a dar clase en la modalidad bilingüe. Corríjanme si me equivoco, pero las cuatro formas de impartir clase en bilingüe son:
-Concurso de traslados.
-Recolocación.
-Habillitación provisional para cada curso escolar.-Colocación de efectivos (interinos en bolsas bilingües para que nos entendamos)
Todas ellas son voluntarias y las solicita el/la interesado/a. Cuestión ésta que no es menor, Otra cuestión distinta es si el/la interesado/a en sus circunstancias personales, no tenía otra opción mejor que la de solicitar voluntariamente formar parte del Programa Bilingüe. Pero eso creo que es entrar en las cuestiones personales y particulares de cada cual. Si alguien está en bilingüe porque las otras opciones que tenía eran peores también lo está voluntariamente.
Otro argumento recurrente es el bajo nivel del alumnado en idiomas (generalmente el inglés). Ante esta cuestión, creo nuevamente que no tienen muy claro donde se han metido. La esencia del programa de bilingüismo en Andalucía es la de mejorar el muy bajo nivel de inglés de nuestro alumnado. El planteamiento de estos compañeros me llevaría a pensar que lo suyo sería que el alumnado llegase con un nivel B2-C1, o mejor aún, nativos de habla inglesa. Eso posiblemente resolvería el problema que plantean, pero… ¿para qué querríamos Programas Bilingües si el alumnado domina el idioma?. Reitero, está pensado para mejorar el nivel de idiomas (casi siempre el inglés) de nuestro alumnado. Es como si los médicos se quejasen de la poca salud que tienen sus pacientes. ¿Para qué querríamos a los médicos entonces si los pacientes estuviesen todos sanos?.
En cuanto al tema de los materiales, ¿cómo creemos que se trabajan esas asignaturas en los países donde se habla la L2?. Pues sí, en esos países europeos hay editoriales que publican los libros de texto en ese idioma. Materiales en inglés también los hay en Internet a toneladas para todas las asignaturas y para todas las etapas educativas y además gratuitos. Aquí he de reconocer que ese cambio metodológico supone un esfuerzo por parte del profesorado y que lo de dar de vez en cuando una “fotocopia en inglés” es algo muchos menos complicado y que además luego viene hasta bien a algunos cuando nos rasgamos las vestiduras con la cuestión bilingüe.
Hay Centros educativos en Andalucía en los que en bilingüe se aplica la metodología AICLE y donde el alumnado mejora su nivel en la L2 sin detrimento de sus resultados de aprendizaje de la asignatura. Eso sí, supone un esfuerzo al principio de apatación al nivel de inglés adecuado y a la metodología adecuada (AICLE) por parte del profesorado. Los resultados merecen la pena y para nada tienen que ver con la descripción apocalíptica que pinta el compañero de Filosofía de Huelva.
El problema está en la metodología y en el nivel de idiomas del profesorado, tanto de los ANL como incluso lamentablemente de algunos profesores de idiomas. Personalmente creo que en secundaria, bachillerato y ciclos formativos de FP un nivel B2 se queda muy pero que muy cortito, aunque tampoco he conocido a nadie a quien la Administración Educativa le haya puesto impedimentos para que mejore su nivel de inglés. Si uno quiere hay medios suficientes para mejorar el nivel de inglés, es cuestión de querer.
Es cierto que hay se deberían mejorar los recursos como son los auxiliares lingüsiticos nativos, aquí hay hasta quien protesta cuando el/la auxiliar es norteamericano/a, ya que se prefieren británicos, a poder ser de Oxford o Cambridge. También se debería dar reconcoimiento tangible en forma un complemento retributivo al profesorado bilingüe, como ocurre en otras comunidades autónomas. Mejorar las infraestructuras TIC y las conexiones a Internet de fibra óptica de los centros educativos. Si estamos preparando a nuestro alumnado para el futuro no podemos emplear medios del pasado.
Sería de agradecer que cuando se hable de bilingüismo no se generalice porque hay Centros en los que se están haciendo las cosas de otra manera y se obtienen resultados. Hay profesionales de la docencia que están haciendo una labor muy buena en bilingüismo y no es justo que se intente trasladar una imagen pésima y apocalíptica a la opinión pública de lo que no dejan de ser experiencias personales.
Creo que antes de realizar una crítica de tal calibre uno debería preguntarse a sí mismo si en conciencia está suficiente capacitado para trabajar en bilingüe y si no lo está si está dispuesto a hacer el esfuerzo para estarlo, También debería uno plantearse si la metodología que aplica es la adecuada y si no lo es si está dispuesto a adoptar la metodología AICLE. Me reitero en que uno debe ser cociente de los retos que acepta y que uno debería hacer esas preguntas que propongo arriba antes de aceptar el reto de impartir docencia en la modalidad bilingüe. Creo que apostar por la calidad en la Educación debe empezar por mejorar lo que uno/a hace en su aula con su alumnado y ya le digo yo que en bilingüe está todo muy bien definido. Sólo es cuestión de ponerlo en práctica
Atentamente,
Antonio Reyes Gómez
ResponderEliminarEl Plan de Plurilingüismo andaluz: perspectiva de un coordinador